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Historias de JPO
¿Cómo un peruano que se va a China regresa parcialmente holandés?
Para saberlo, lee el relato que nos presenta César Guedes en forma de su historia de JPO.
En realidad, el camino que llevó a César al Programa de JPO fue cualquier cosa menos directo. Nacido en Lima, Perú, se matriculó primero en la universidad de esta ciudad para cursar una licenciatura en administración de empresas. Luego, al obtener su diploma de postgrado en Relaciones Internacionales y Desarrollo en el Instituto de Estudios Sociales (ISS) en La Haya, se propuso como Voluntario de las Naciones Unidas en Georgetown, Guyana. Fue uno de sus colegas, un Joven Profesional en Prácticas etíope patrocinado por los Países Bajos, quien le comentó sobre la posibilidad de presentar su candidatura al Programa de JPO en calidad de ciudadano de un país en vías de desarrollo.
Después de una serie de trámites relacionados con la solicitud, varias entrevistas y algunas sesiones informativas, César Guedes llegó finalmente a China como JPO patrocinado por los Países Bajos en la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Se trataba de la China de 1994: un país en auge, con un potencial enorme y en un contexto de cambio profundo. Trabajando en los sectores industrial, empresarial y comercial, se encontraba realmente en el centro de la transición a nivel nacional y podía así percatarse del ritmo que el país iba tomando. Sus actividades comprendían la organización de foros de inversiones, la cooperación con el gobierno chino a fin de mejorar las normas en materia de medio ambiente y así conseguir un sistema de producción más limpio y seguro, y por último, la promoción de la tecnología china dirigida a los países en desarrollo. Esta última tarea, César la considera una de las más interesantes de su nombramiento: participaba en la organización de acontecimientos que reunían a personas de América Latina, África, Oriente Medio, Europa Oriental y la región del Pacífico para que pudiesen descubrir e inspirarse en la producción industrial de China. Con lo cual tuvo varias oportunidades de presenciar y colaborar directamente en la firma de un cierto número de acuerdos Sur-Sur. Otro aspecto importante de su misión fueron los viajes. Con objeto de realizar una promoción de calidad de los proyectos de la ONUDI debió desplazarse por toda la región: de las lejanas provincias occidentales a Pekín e incluso hasta el Tíbet y Corea del Norte.
¿Cómo se sintió entonces César viviendo y trabajando en un lugar al otro lado del planeta? Para empezar, la barrera cultural fue inmensa por supuesto. Pero los vínculos históricos entre el Perú y China ayudaron bastante: "En el Perú vive una importante minoría de chinos, tal vez la más numerosa de América Latina", afirma César, "por lo cual me sentí muy bien acogido". Además, su familiaridad con el sistema de la ONU contribuyó a que lograra plantearse las dificultades en conjunto - pese a que se trataba de un ámbito muy distinto - y le facilitó su acción en el marco de las actividades y proyectos de la ONUDI.
En términos profesionales, también tuvo que enfrentar varios desafíos: su procedencia latinoamericana hizo que a veces percibiera los problemas desde un punto de vista diferente del de sus colegas de otros orígenes. Además, de vez en cuando, le resultó difícil hacerse aceptar debido a su edad relativamente joven. Con todo, la sólida formación profesional de César y el buen ambiente de trabajo en la oficina le brindaron la posibilidad de adquirir una experiencia de sumo valor.
Por otra parte, el trabajo que llevó a cabo en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer - celebrada en Pekín, en 1995 - constituyó quizás la más interesante e intensa experiencia de entre todas las que vivió. Como miembro del equipo global de la ONU, dedicó todo su tiempo a la organización del acontecimiento, y esto por un par de meses. En la conferencia se examinaron proyectos relativos a las cuestiones de género así como al desarrollo industrial, y a César le parece que fue una de las operaciones más notables de su estancia en China. Esto también se debe al hecho de que, hasta el día de hoy, fue uno de los acontecimientos internacionales más grandes del que el Gobierno chino hizo de anfitrión. "Representó un desafío tremendo; tuvimos que prestar una ayuda importante en materia de logística. Era imprescindible dar muestras de paciencia, intentar adaptarse y mostrarse creativo al surgir los problemas", explica César. Además, siendo un hombre, tal vez no resultaba obvio participar en una conferencia sobre la mujer; sin embargo y teniendo esto en cuenta, aparece la cosa todavía más interesante, según él declara.
César describe los diversos aspectos de su experiencia como un tríptico: un importante logro a nivel de la formación, una gran oportunidad de comprender mejor el trabajo realizado por la ONU y una incomparable exposición a distintas áreas de trabajo, consiguiendo al mismo tiempo ser eficiente y productivo. Recomienda particularmente a los futuros JPO que sean perfectamente conscientes de todas las oportunidades y posibilidades de capacitación disponibles. A sus ojos, los Jóvenes Profesionales no representan sólo una categoría específica de la plantilla, sino que también forma parte de sus competencias el aprendizaje de la comunicación entre profesionales en un ámbito muy exigente. En cuanto a los retos, no deben tomarlos como un revés: "No temáis a los desafíos porque nunca se agotarán. Esto sólo es un comienzo y si lo que veis os parece abrumador, pues mirad, no importan ni el lugar ni las condiciones: cuanto más crezcáis profesionalmente, más os encontraréis expuestos a los retos. Nunca se acabarán".
¿A qué se debe entonces la intensa fascinación que siente César por el trabajo en la ONU? En primer lugar, hay que mencionar el entorno multicultural e internacional de la organización. Sigue maravillándose ante el hecho de que cuando se debate un problema entre personas de culturas y orígenes muy diversos, la discusión pronto agota todas las soluciones potenciales; sin embargo, resulta fructífera si los participantes tienen un denominador común y una comprensión idéntica del sentido que reviste el trabajo en equipo con objeto de producir un cambio mayor y positivo en el mundo en que vivimos. Al respecto, los JPO - impulsados por los mismos fines e intereses - desempeñan un papel importantísimo.
Por último, César Guedes piensa que el Programa de JPO tuvo una influencia importante en su vida y carrera. No sólo porque este proyecto lo convirtió en un apasionado tan ferviente de la cultura y el pueblo holandeses que siempre que viaja a otros países acaba "participando en todo tipo de actividades organizadas por la comunidad neerlandesa del lugar", sino también porque el programa lo ayudó a volverse la persona que es hoy en día. Considera además que representa una puerta de entrada incomparable en el sistema de la ONU para un/a joven profesional altamente calificado/a. No obstante, una cuestión que le gustaría enfatizar es que, en su país natal, no se sabe mucho del programa arriba citado. "En Perú nadie está enterado del Programa de JPO", afirma. "Y sin embargo, constituye una fuente de oportunidades sumamente valiosa e importante. Estoy convencido de que los ciudadanos del mundo en vías de desarrollo deberían tener mayor acceso a él". Actualmente, tras varios nombramientos en su recorrido, particularmente con el PNUD y la sede de los VNU en Perú y Alemania respectivamente, se halla destinado en Viena, Austria, como Jefe de Sección para América Latina y el Caribe en la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).


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