Historias de JPOTé, galletas y corrupción
Constance Hybsier es una JPO alemana destinado en la oficina del PNUD en Viet Nam donde trabaja en materia de derechos humanos, lucha contra la corrupción y sociedad. Creció en Berlín, Mongolia y Singapur. Publicada en el buletín del PNUD, febrero 2008.
Ha Noi, 13 de febrero - La primera vez que leí una historia sobre la Sra. Duc fue durante mi repaso diario de los periódicos matinales. Un diario vietnamita local hablaba de una pensionista que es diferente. En vez de llevar una vida tranquila, la ex maestra de escuela persigue a los policías corruptos, saca fotos de las personas en el momento de pedir sobornos, y llama la atención a los que piden dinero por aquellas cosas que se suponen que sean gratis. Dedica su tiempo y su pensión a luchar contra la corrupción. Se habla mucho de la corrupción en Viet Nam (el país recientemente ocupó el puesto 123 de 170 en el índice de corrupción de Transparencia Internacional), y todos esos comentarios han llevado a la acción. Hace tres años el Gobierno adoptó la primera ley contra la corrupción y la complementó con un amplio sistema secundario de leyes que llena toda una hoja formato carta que tengo pegada en la pared. Viet Nam está ahora trabajando en una estrategia nacional anticorrupción y alienta a los medios y a la sociedad civil a que se involucren más. Aunque las informaciones sobre la corrupción son difíciles de obtener, un diagnóstico hecho en 2005 para medir la percepción de la corrupción en siete provincias mostró que aproximadamente un 85% de los funcionarios públicos no tienen "entusiasmo" de luchar contra la corrupción porque tienen miedo de convertirse en víctimas; que sólo el 11% de los funcionarios públicos no aceptaría un soborno; y que las oficinas de vivienda y de aduanas están consideradas como las instituciones estatales más corruptas de Viet Nam.
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En el PNUD hemos estado tratando de ayudar a hacer el seguimiento de los niveles de corrupción y de crear un sistema de informaciones y análisis fiables. La historia de la Sra. Duc me intrigó porque parecía que ella había encontrado el modo de identificar los casos de corrupción, de hacerles el seguimiento e incluso de resolverlos. No todos han apreciado sus esfuerzos, y algunos incluso le han agradecido con el tipo de flores que uno no quiere recibir en Viet Nam: flores funerarias. Decidí entonces hacerle una visita. Había estado lloviendo todo el día cuando llegué a su casa y encontré que el frente de su casa estaba inundado. Su vecino me ayudó a saltar de piedra en piedra, por encima de enormes charcos. (Estaba mojada y en un estado lamentable cuando finalmente me presenté.) Fue como visitar la casa de mi abuela: había fotos de sus nietos por toda la casa y había galletas y té verde sobre la mesa. De hecho, fue bastante difícil hacer que hablase de su lucha contra la corrupción. Me preguntó de dónde era, si todos en mi familia eran rubios y si me gustaba Viet Nam. Sólo entonces me contó su historia. La Sra. Duc se jubiló en 1984. Desde entonces ha estado recibiendo un promedio de cinco cartas con quejas y docenas de llamadas diarias de todo el país. Son cartas de padres que no aceptan tener que pagar porque sus hijos obtengan buenos resultados en los exámenes, de personas que rehúsan pagar a las enfermeras por cuidar a los pacientes, y de los que no están de acuerdo con que un simple formulario oficial cueste dinero. Todos denuncian y se oponen a un sistema corrupto. Todos han dejado de creer en que las autoridades puedan hacer algo sobre este asunto. Sin embargo, todos tienen confianza en la Sra. Duc. Sus conexiones con autoridades importantes (su nombre, Le Hien Duc, le fue dado por el mismo Ho Chi Minh) y el hecho de que sabe trabajar con la computadora y navegar por internet, le han ayudado a exponer todo, desde pequeños sobornos hasta la corrupción a gran escala, lo cual le ha dado aún más fama y le ha hecho recibir aún más cartas. También utiliza los medios para que le ayuden a encontrar información y a publicar las historias. Los periodistas la llaman regularmente para preguntar si tiene alguna pista nueva para ellos. En medio de nuestra conversación sacó una carpeta grande y me mostró una carta que decía: "Estimada Sra. Duc: nos place informarle que ha ganado el Premio a la Integridad de 2007 de Transparencia Internacional por su trabajo. Por este medio queremos invitarla a Berlín para la ceremonia oficial." ¡Le han dado el premio más prestigioso de lucha contra la corrupción que existe en el mundo! Mas tarde me fui de su casa llevándome muchas historias, tristes y estimulantes a la vez. También me fui con una nueva visión y una mejor comprensión de cómo funcionan las cosas hoy, y cómo podrían cambiar. Me subí a mi bicicleta y atravesé el tránsito caótico hasta mi pequeño apartamento. Cuando me estaba por sentar en el sillón, sonó el teléfono. Era una amiga. "¿Hola Conny, tuviste que pagar $10 para registrar tu nombre con la policía y obtener tu nuevo contrato de arrendamiento? Pensé que esto lo debía hacer el propietario sin costo alguno? "
Constance Hybsier, febrero 2008
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