Historias de JPO¡Oh, cúan lejos llegarás!Shoko Noda es una antigua Jóven Profesional japonesa en funciones en la Oficina de campo del PNUD en Tayikistán donde estába encargada de los temas referentes a las Mujeres en el Desarrollo (1997-2000). Ahora es la representante residente adjunta en Mongolia.
Del mismo modo en que la personalidad y el carácter de un bebé se forman con las primeras experiencias, mis primeros dos años con el PNUD - Tayikistán fueron la base para mi desarrollo profesional en tanto que miembro de la familia del PNUD. No sería quien soy hoy sin esa experiencia.
Una llegada agitada...
"Han raptado ayer a dos franceses y decidimos suspender todas las misiones", dijo una voz en el teléfono que atendí mientras estaba con mis amigos en la cena de despedida. "Quédese en Japón hasta que reciba otras instrucciones." Una semana más tarde, mataron a uno de los franceses que habían sido raptados durante una operación de rescate. La oficina de recursos humanos de Nueva York sugirió que reconsiderase mi trabajo en Tayikistán. Sin embargo, Paolo Lembo, entonces jefe de la oficina en Tayikistán, no veía ningún problema. "No se preocupe", me dijo por teléfono. "Yo estoy esperando ansiosamente su incorporación."
![]() "Se suponía que entrase al PNUD - Tayikistán en noviembre de 1997."
Algunas costumbres que tomar El Mercado Holanda era el único supermercado de la ciudad y allí iban sobre todo extranjeros. Generalmente se quedaban sin artículos tales como leche o atún, y el agua embotellada venía de Europa. Afuera del mercado, en la calle, la gente ponía puestos y vendía todo lo que encontraba en sus casas para vender. En la oficina teníamos una "cuota de papel" para imprimir y fotocopiar, como en el sistema soviético. Para imprimir algo tenía que poner "mi" hoja de papel en la impresora primero y volver a mi computadora para dar la orden de impresión. No había proveedor de Internet en el país. Toda la oficina enviaba y recibía mensajes e-mail cuatro veces al día conectándose a un proveedor gratis en Kiev. Yo tuve que obtener permiso de un oficial superior de programa para enviar mensajes y todos los mensajes salientes llevaban la mención: "Shoko Noda en nombre del Representante Residente del PNUD - Tayikistán". Cuando llovía, no recibíamos e-mail. Para hacer una llamada internacional teníamos que llenar un formulario indicando el código presupuestario y la razón de la llamada y conseguir la firma del director adjunto. Algunas veces nos llevaba medio día conseguir la firma. Luego teníamos que ir a la oficina de comunicaciones y pedir al operador que hiciese la llamada. Para llamar a mi familia en Japón tenía que ir al correo y hacer una cita para que el operador hiciese la llamada.
Mi tarea Me pusieron a trabajar en el proyecto Mujeres en el Desarrollo. Trabajaba con el personal del proyecto y les hablé de planes de trabajo, de presupuestos y de la importancia de ser transparente. Durante los siguientes dos años puse toda mi energía y mi corazón en ese proyecto y en su personal.
Una situación volátil en materia de seguridad Un 20 de julio mataron a cuatro colegas de la Misión de Observadores de la ONU en Tayikistán, incluyendo un oficial político japonés, en Garm, que es una región en el este de Tayikistán que había estado bajo control de la oposición. Se encontraron sus cuerpos en el fondo de un barranco. Esa noche no dormí. Tres días más tarde despedimos sus ataúdes en el aeropuerto. En agosto me vi forzada a abandonar el país a pedido del gobierno japonés. Me permitieron volver sólo en octubre. Entonces trabajé todavía más para recuperar el tiempo perdido. Las dificultades continuaron hasta que me fui en enero del 2000. En ese momento supe que Henrik tenía razón. A fines de 1990 había sólo unos pocos donantes en Dushanbe y la presencia del PNUD en el país era crítica. El último día que pasé allí organicé una despedida en una galería de arte. Mis colegas me trajeron rosas rojas y todos con los que había trabajado o que conocía, desde la familia del dueño de mi apartamento hasta el primer ministro adjunto, vinieron a despedirse. Me sentí emocionada con sus palabras cariñosas. Para agradecerles toqué el Nocturno de Chopin, que es mi pieza favorita.
Pasado y presente se dan la mano Desde entonces he trabajado en Kosovo, Serbia, Nueva York, la República Democrática del Congo, Pakistán y Mongolia. He aprendido muchas cosas y he conocido a colegas excepcionales. Las personas me preguntan cómo hago para trabajar en esos lugares difíciles. Mi respuesta es simple: creo en lo que el PNUD puede hacer por la gente. Con eso en mente, las dificultades diarias que deba soportar son un pequeño precio a pagar. Ya estoy terminando la primera década de trabajo con el PNUD. Dentro de poco entraré en mi adolescencia PNUD y estoy entusiasmada pensando en lo qué me espera.
![]() "Mis primeros dos años con el PNUD - Tayikistán fueron la base para mi desarrollo profesional en tanto que miembro de la familia del PNUD."
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