Historias de JPO


Walid Badawi:
De Indonesia al Oficina de campo por Iraq en Jordania, la trayectoria de un antiguo JPO egipcio financiado por los Países Bajos

Walid Badawi es un antiguo JPO egipcio financiado por los Países Bajos del PNUD en Indonesia (1993-1995). Actualmente desempeña el cargo de Representante Residente Adjunto de programas en la Oficina de campo por Iraq en Jordania.

Publicada en el buletín del PNUD, Marzo 2007.

 

Datos personales:
Nací en El Cairo, Egipto, en 1969. Mi padre era diplomático de carrera así que crecí en todas partes, aunque pasé mucho tiempo en Nueva York. También viví en Portugal, Londres y Egipto. Con mi esposa Laila tenemos dos hijos: Tarek, que tiene cuatro años, y Taymour que tiene uno.

 

Puesto actual:
Representante Residente Adjunto (programas), PNUD Iraq

 

Puesto anterior:
Director adjunto (Programa de asistencia al Pueblo Palestino), Asesor superior de políticas del Director (Dirección Regional de los Estados Árabes) y Asesor regional (VIH/SIDA), UNDP Sede

 

Mi historia:
Soy la tercera generación de mi familia que trabaja en la ONU. Mi abuelo dirigió la delegación egipcia a la Conferencia de San Francisco en 1945, cuando se creó la Organización. De hecho, fue uno de los 50 firmantes originales de la Carta de la ONU, en calidad de Ministro de Relaciones Exteriores de Egipto. Luego fue juez en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Mi padre trabajó también en la ONU, pero con el Gobierno egipcio. Se jubiló en 1990 como Embajador de Egipto ante las Naciones Unidas. Por lo tanto, se puede decir que me la ONU me amamantó. Para mí, trabajar hasta entrar en la ONU era una obligación y compromiso de familia.

Comencé trabajando en la ONU dos años como guía turístico, en el Departamento de Información Pública, antes de obtener una maestría de Thunderbird en Arizona. Luego trabajé con el PNUD en Indonesia durante seis años y medio. Los dos primeros años fui un JPO financiado por Holanda y luego trabajé con todo tipo de contratos, incluyendo SSA, ALD y Contratos de Servicio. En 1999 volví a Egipto donde entré al PNUD como oficial nacional, y luego vine a Nueva York con la Dirección Regional de los Estados Árabes.

 

Mi logro más importante:
Mark Malloch Brown llamó una vez al PAPP "uno de los programas más impresionantes que tiene el PNUD" y me siento afortunado de haber estado involucrado con esas destacadas iniciativas que devuelven la confianza en la ONU. En Indonesia formé parte del equipo central de las elecciones y tuve la oportunidad de formar a más de 2.7 millones de funcionarios electorales en todo el país. Fue un programa notable que unió al país en un momento en que estaba a punto de desmoronarse. También me siendo orgulloso de haber ayudado a establecer el programa de VIH/SIDA en los Estados Árabes, que ha generado un amplio movimiento social para romper el silencio.

 

Último buen libro que leí:
Paz, apartheid no del Presidente Jimmy Carter. Es una reflexión brillante de la historia del conflicto en el Medio Oriente, escrito por un hombre que estuvo íntimamente involucrado para forjar el Acuerdo de Camp David.

 

Detrás del traje:
Fui jugador profesional de squash, que era una importante parte de mi vida. Jugué con los equipos nacionales de Egipto y de Indonesia. Desgraciadamente ya no juego más por problemas de espalda. Ahora dirijo toda mi energía hacia mi familia. Soy un padre lleno de orgullo. Mi esposa y mis hijos son fantásticos y son la mayor alegría de mi vida.

 

Inspiración:
Mi padre ha sido mi guía durante toda mi carrera; su sabiduría, intelecto y humildad me enseñaron mucho. También me enseñó a pensar de manera analítica, a tomar decisiones y a no ser crítico. Sobre todo, me enseñó a respetarme a mí mismo y a los demás.

Hay muchas frustraciones cuando se empieza a trabajar en la ONU. Cuando estuve en Indonesia tuve unos 20 contratos a corto plazo durante más de cuatro años. Cada vez que se me renovaba el contrato me daban otro de dos, tres o cuatro semanas de duración y no sabía si después de ése se me daría otro. Eso es muy desestabilizador, pero es parte de un todo. Todos pasamos por ahí en algún momento. Si uno cree en los principios fundamentales de esta organización, es importante no tirar la toalla.

 

Porqué vale la pena:
No hay satisfacción mayor que acostarse por la noche sabiendo que trataste de mejorar el mundo. Se tiene la conciencia tranquila. La mayor ventaja de trabajar en el PNUD son las personas que se conocen y con quienes se trabaja. Vienen de todo el mundo y hacen gala de pasión y compromiso.

 

 

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